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Asesoramiento filosófico
Assessoramiento   Asesoramiento       filosófico
Centro de estudios Granollers
¿Qué es? Los seres humanos necesitamos, de una u otra manera, dotar de significado todo lo que existe y en especial dar un sentido explícito a nuestra existencia. Al hacerlo, necesariamente implicamos al cosmos que nos envuelve adquiriendo de esta forma una cosmovisión. Pero, ¿qué sucede cuando algún elemento de nuestra realidad, de nuestro devenir, encuentra difícil acomodo en la estructura significativa que nos sustenta? ¿Qué sucede cuando no sólo no encontramos ese significado sino que lo damos por agotado? Es muy posible que en ese caso tales estructuras se debiliten provocándonos un estado de inseguridad que puede traducirse como malestar, ansiedad e incluso un tipo de comportamiento social anómalo. La filosofía pretende adquirir el carácter práctico que le es propio en este ámbito y ayudar a analizar esas estructuras. La interacción con el filósofo debe ayudar, mediante la búsqueda conjunta de significados, a recuperar para nuestra estructura significativa la estabilidad perdida y, en consecuencia, restaurar la seguridad que posibilite una existencia más satisfactoria. La concepción que cada persona tiene en cuando al funcionamiento de la realidad, creencia o no en realidades trascendentales, valores, moral (qué está bien, qué está mal, qué es deseable, qué rechazable, qué pude ser castigado y qué no..), imagen que posee de sí misma (equilibrada, sobre valorada, infravalorada), percepción de las expectativas de otras personas en relación con ellas, deseos más o menos patentes, etc... son elementos fundamentales en el sentir y en el actuar de esa persona. Sin embargo, a menudo sucede que alguien no es plenamente consciente del contenido de los mismos. También puede suceder que, siendo consciente, no sea capaz de dar razón a ellos, de por qué indican una determinada dirección y no otra, o incluso de la incoherencia entre sus convicciones y una acción poco respetuosa con ellas. Estas son algunas de las circunstancias que pueden hacer que la mencionada persona llegue a sentirse incómoda, viendo que  algo no encaja en su sistema cosmológico. En ese caso la persona puede, en la medida en la que la tensión no sea excesiva, intentar evadirse por diversas vías y, si la tensión resulta difícilmente soportable, tiene la posibilidad de acudir a un especialista en salud mental. Pero también puede intentar poner en orden sus ideas en el marco del pensamiento racional con la ayuda de la Filosofía que, no debe olvidarse, lleva miles de años interrogándose sobre muchas de las inquietudes que se nos presentan habitualmente. La terapia La Filosofía Terapéutica está definida por la igualdad. No se trata de una situación en la que una persona tiene un problema y otra dispone de un repertorio de medidas para hacerle frente, sino que más bien, dos personas dialogan poniendo sobre la mesa experiencias y argumentos con la finalidad de entender realidades vitales. El filósofo asesor no dispone de un saber que permita encontrar la posible solución, sólo posee información para intentar explorar caminos de acercamiento a la cosmovisión del  asesorado. Es decir, se trata de una interacción dialéctica entre ambas personas agentes del proceso la cual puede permitir progresar en el autoconocimiento y en el manejo de los resortes de la persona propia. ¿Por qué acudir al gabinete de Filosofía? En general al gabinete filosófico puede acudir todo tipo de personas que se encuentren en la situación antes descrita, a saber, que hayan perdido su sentido de ubicación en el mundo que le rodea Esquemáticamente establecemos una serie de circunstancias concretas que motivarían la necesidad de acudir al gabinete:  a) Crisis en el medio vital.  b) Conflictos internos y toma de decisiones.  c) Problemas con las relaciones interpersonales.  d) Dificultades en el trabajo y en la familia.  e) Insatisfacción ocupacional.  f) Caídas de autoestima e incluso ansiedad y depresión. El filósofo alemán  Gerd Achenbach, fundador de esta renovada aplicación de la filosofía, afirma que esta forma de Filosofía Práctica está destinada a personas torturadas por pensares o problemas, con dificultades para manejar sus vidas y que quieren, de alguna manera, tomar el mando de las operaciones. Algunas de esas personas tienen un vago  sentimiento de que sus vidas no son  realmente estimulantes, de que su actualidad personal no coincide con sus posibilidades. Desean lograr claridad sobre su modo de vida poniendo de manifiesto circunstancias especiales, peculiares enredos y, de alguna manera, el ambivalente curso de sus vidas. El asesoramiento filosófico está reconocido por distintas universidades del Estado Español como actividad profesional del filósofo licenciado o graduado. Juan Carlos Gómez García, Doctor en Filosofía
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